Como estaba un niño, y aún, comí mucho. Un día, cuando tuve diez años, antes de serví como un acólito en mi iglesia, yo comí muchos fideos en un restaurante Coreano muy rápidamente. Comí los fideos tan rápido que no mastiqué y simplemente los tragué con agua. No podía comer más y mi estomago estaba inflar.

Después de comer, fui a mi iglesia con mis padres. Cuando me puse mi vestido de acólito, de buenas a primeras mi cabeza me dio vueltas. Pero, yo pensé no hay vuelta de hoja y necesité ser un persona responsable.
Durante la misa yo estaba congestionado, y yo necesitaba vomitar. Traté para controlarse pero no pude. Cuando comienzo vomita, traté tragarse, pero otra vez no pude. Vomité en todo el altar. Durante un ratito, todas las personas, mis padres, mis amigos, el auditorio, las religiosas, y el sacerdote me metió entre ceja y ceja en choque. Todos no supieron como reaccionar. Pasé las de Caín y ojala que me cayera muerto. Después de que me pareció como una eternidad, una religiosa corrió al altar en un dos por tres y me acompañó al baño.
Este momento es uno de muchos momentos muy espantosos de mi niñez.

No comments:
Post a Comment